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Emilio Losada gana el I Premio de Narrativa Guadalquivir para Autores Noveles 2008 con ‘La quintaesencia suave’
 En la fotografía y de izquierda a derecha: Andrés Nadal (director de la escuela de escritores Escribes), Emilio Losada (ganador del premio) y Rogelio Delgado (director de RD editores)
Emilio Losada, con su obra ‘La quintaesencia suave’ se ha hecho con el primer Premio de Narrativa Guadalquivir para Autores Noveles 2008 convocado por rd Editores y la Escuela Andaluza de Escritores ‘Escribes’. El premio consiste en la firma de un contrato con rd Editores para la publicación de la obra ganadora, dentro de una colección creada específicamente para este premio.
El jurado ha estado compuesto por miembros totalmente independientes y de reconocido prestigio en el mundo editorial, que garantizaron la imparcialidad de la elección y la calidad de esta obra que ha tenido que competir con más de 100 originales procedentes de distintas nacionalidades.
El autor: Emilio Losada
Nació en Barcelona el 3 de marzo de 1972, y desde los siete años vive en Sevilla, Técnico Superior en Producción de Radio, Audiovisuales y Espectáculos, trabaja actualmente como subtitulador y adaptador de películas y programas de TVE y SOGECABLE para personas sordas (CEIAF).
Como autor él mismo destaca su labor poética, los guiones audiovisuales y la narrativa. Fundador de las tertulias poéticas Cuaternario y La tertulia jueverina es colaborador asiduo en varias revistas de poesía en los años 90. Fundó el movimiento Sibarita en 1995 y organizó una serie de exposiciones de plástica y poesía en bares y restaurantes durante años. Desde finales de los 80 compone y canta en grupos de rock, y en solitario con guitarra y armónica en clubes y bares. De hecho, actualmente es compositor, voz y guitarra del grupo de rock Termostato, con el que ha recorrido varias veces la Península; aunque la verdadera vocación en la que lleva inmersa media vida es la de escritor, faceta que ahora cosecha sus frutos gracias a este premio.
En sus propias palabras: “Me he volcado en los últimos años en aprender el oficio a base de relatos cortos y a finales del año pasado acabé mi primera novela La quintaesencia suave, con la que me presenté al concurso. Antes, y casi me da un vuelco el corazón, recibí el beneplácito nada más y nada menos que de la Agencia Literaria Balcells; pero a principios del verano definitivamente desistieron de representarme alegando que estaban recortando la entrada de autores noveles”.
La obra: ‘La quintaesencia suave’
La quintaesencia suave narra las vicisitudes de Sandro, que a sus incipientes 33 años vive obsesionado con un objetivo: alcanzar el desahogo económico sin necesidad de someterse al arbitrio de los gerifaltes que mantienen el poder socio-económico en la adormecida ciudad de Sevilla.
Para lograr sus fines, Sandro, que acaba de abandonar su trabajo en una inmobiliaria que es más bien una tapadera para los negocios sucios y la extorsión más desconsiderada, decide hacerse con el suculento botín que cierta noche pernoctará en la caja fuerte del despacho de su antiguo jefe, el tirano Melitón Prior. Contará como cómplice con Lucía, su bella ex novia, de la que sigue perdidamente enamorado pese a ser él mismo quien decidió finiquitar la relación.
Por otra parte, Jon, su mejor amigo, un chicarrón del Norte que arrastra las consecuencias psicológicas de una deformidad facial, sufre una aparentemente subsanable crisis existencial que se va agravando poco a poco mientras reclama las atenciones de su viejo compinche de correrías justamente en el momento en que éste se encuentra más y más entregado a su acaparador plan de “jubilación anticipada”.
No obstante, en la víspera del golpe, Sandro, decide romper el encierro de Jon y logra arrastrarlo con él hacia una fiesta en casa de Salustio, un amigo común que celebra un ascenso laboral. La fiesta, atestada de personajes sublimes y detestables a partes iguales, lejos de resultar un divertido esparcimiento para Jon termina de hundirlo en el momento en que, por accidente, desde el cuarto de baño del dormitorio del anfitrión, Sandro y Jon observan agazapados tras la puerta una escena deliciosa protagonizada por dos amigas adolescentes. La voluptuosidad de los juegos protagonizados por esta nueva generación de bellezas congénitas representa todo lo que el bueno de Jon considera inaccesible.
Pasado -los personajes se ven abrumados por los recuerdos de la febril adolescencia en una Sevilla donde cualquier tiempo pasado fue mejor-, presente y los planes de un futuro incierto se entremezclan en una narración colmada de saltos temporales a medida que Sandro y Lucía se encaminan hacia su lucrativo objetivo y Jon hacia su inexorable desesperación.
En definitiva, en La quintaesencia suave se produce un fuego cruzado entre estados de ánimo variables, deseos imposibles y el ansia material que, poco a poco, va conformando un cúmulo de sentimientos enfrentados que dará lugar a uno de los que al ser humano más le cuesta desprenderse: el remordimiento.
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